viernes 15 de enero de 2010

Mirar y no tocar

Esa parece ser la política que rige en el Rosedal de Palermo desde que asumió el gobierno de Macri. Política llevada hasta el límite de lo absurdo.

Día de semana soleado, poca gente, ideal para pasear. Mayor cantidad de guardias que de visitantes. Todos ellos parecen ansiosos por demostar su poquito de poder -silvato mediante- diciéndole a cada uno de los visitantes lo que no se puede hacer.

No está permitido ni caminar ni sentarse en el pasto, tampoco acercase a los árboles ni aprovechar su sombra, no se puede sentarse en el borde de las fuentes y mucho menos tocar el agua. No se puede disfrutar de nada excepto de la vista y es que esto parece un lugar creado y mantenido solo para uno solo de los sentidos: la vista. Oler las flores, tocarlas está prohibido. Como si eso destruyera el lugar.

Cuidar sí, que los guardias estén para cuidar el lugar, ok pero que estén para prohibir que quienes vamos estemos en el lugar, no. Porque estar implica disfrutar, aprovechar y eso aquí no parece posible. Es un oasis que no se toca, a ver si todavía desaparece.

2 comentarios:

Flor de Lis dijo...

Totalmente de acuerdo! Ahora, hablá por vos, querida! O te olvidás que "algunos" sí pisamos el pasto y hasta metimos las patitas en el agua de la fuente?
Un besote!

P dijo...

Es verdad! Pero fue puramente por espíritu rebelde!