Terminé de leer el último libro de Ian Mc Ewan "Chesil beach" después de haber esperado mucho tiempo para que llegara la traducción de la editorial Anagrama. Lo leí en solo dos días, no podía dejar de seguir leyendo hasta llegar a la última página y encontrarme con el final que -si bien suponía que iba a ser triste- me sorprendió. Si alguien no lo leyó aún y no quiere saber el final, mejor no seguir leyendo lo que sigue a continuación.
Siempre me sorprendió de este autor, la capacidad de hacernos sentir lo que sienten sus personajes. No se trata solo de la descripción de los hechos sino de cómo uno se siente tocado por los sentimientos que ahí se describen. La frase que me mató y que forma parte del final es la siguiente:
"Cuando pensaba en ella, lo hacía con cierto asombro de haber dejado escapar a aquella chica del violín. Ahora, por supuesto, veía que la propuesta retraída de Florence era totalmente intrascendente. Lo único que ella había necesitado era la certeza de que él la amaba y la tranquilidad de que él le hubiera dicho que no había prisa porque tenían toda la vida por delante. Con amor y paciencia -ojalá hubiera él tenido las dos cosas a un tiempo- sin duda los dos habrían salido adelante".
Son los "habría" y los "hubiese", lo que podría haber pasado pero no pasó, lo que hubiese podido ser pero tampoco ya será, lo que produce esa sensación profunda de tristeza al leer el final de este libro. Ya que ni siquiera, se nos deja con una suerte de promesa amarga como en el final del libro "El inocente" (del mismo autor), donde se supone que ambos protagonistas -si bien con el paso del tiempo a cuestas- pueden llegar a reencontrarse y se supone que así lo harán.
En mi opinión, en ambos libros está presente esta idea de lo perdido, la juventud como ese momento de la vida en el que se esperan muchas cosas y por orgullo, falta de paciencia o entendimiento, se deja escapar algo que habría sido para toda la vida. La idea de lo irrecuperable está presente ya que se muestra cómo eso que se dejó ir, deja una marca para siempre, a veces con la sensación de poder intentar recomponer algo y particularmente en este último caso, ni siquiera con eso...


2 comentarios:
Me encantó lo que escribiste, es exactamente el tema de Expiación, un malentendido que trunca lo que podría haber sido totalmente distinto. Y las infinitas posibilidades se reducen a una sola, la peor opción. Y sólo nos quedan conjeturas sin ninguna certeza de lo que “podría” haber pasado
Y no es que yo sea una descreída en el amor, ni que soy una fatalista. Pero de alguna forma lo que no pasó se vuelve tan intenso cómo lo que sí pasó. Y eso que no fue se torna perfecto y completamente incorrupto.
También, aunque no leí el libro todavía, pero me dan ganas tu comentario, el lector se vuelve un poco el nuevo narrador de la hipotética historia. De alguna forma no está dando un permiso para inventarnos otras posibilidades.
Wow! Concuerdo plenamente con vos y me encantó tu forma de analizarlo.
Para mí, lo terrible del caso fue la falta de dudas, la total certeza con la que se tomó una decisión que bien podría haberse tomado en un contexto de mayor tranquilidad. El no arrepentimiento en el corto/ mediano plazo posterior, que hubiera podido revertir la situación. Y la duda eterna. El fatal "qué hubiera pasado si"..." que vos mencionás. Terrible!
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